domingo, 19 de marzo de 2017

Clarin miente alevosamente con el tema de un niño trans y tiene un fuerte ataque de heterofobia





Muñeca para dar a entender que es niña. Paradojas: la ideología de género refuerza los supuestos "estereotipos de género". 



Cómo es la vida de Luana, la primera nena trans del mundo en conseguir el DNI

Nota de Clarin firmada por Victoria De Masi extremadamente negativa, parcial y tergiversante y además cerrada a comentarios, típico del fascismo progre y con perceptibles signos de heterofobia.(sintomatología disfrazada de combate al "heteropatriarcado", a la "heteronormatividad" o la "biología binaria") Relata a su modo el caso de la mamá Gabriela Mansilla y su hijo niño trans varón-mujer Manuel,  rebautizado Luana.  No aclara la nota que si el promedio de vida de los trans es de 35 años no se debe a la "transfobia" sino a los tratamientos hormonales de por vida altamente tóxicos a los que este niño varón deberá ser sometido para aparentar que es mujer. La cruel cirugía de extirpación de pene a la que deberá ser sometido para complacer los clishés de la ideología de género no cambia esto. No aclara que este niño nació varón y morirá varón porque posee el código genético de cromosomas XY que es lo que define el sexo y nunca podrá engendrar como mujer, es decir podrá ser padre si se une a una mujer pero nunca madre si se une a un hombre. Ningún DNI ni foto ni vestido cambiará esto. Volviendo a perogrullo, su sexo es varón y no es niña ni será mujer sino un transexual varón-mujer. Deberá comprar niños como Flor de la V pero esto a los ideologos de género les encanta o sea privar de identidad a los niños y de su derecho a tener padre y madre para satisfacer ideologías de adultos. Los niños transexuales son un plato apetecido por los inhumanos ideólogos de género ya que es fácil disfrazar en ellos los caracteres sexuales secundarios que aparecen inexorablemente en la adolescencia (voz grave, nuez de Adán,musculatura, conformación ósea, etc, en el caso de varones) En los rarísimos casos (0,005% en varón trans y el 0,003% en niñas trans) deben ser tratados con el máximo respeto por el niño afectado y con el máximo respeto para el resto de los niños. No es admisible que se lo engañe haciéndole creer que será realmente una mujer o un hombre ni que se pretenda conflictuar a la inmensa mayoría de los niños normales, el 99,995% (perdón pero "normales" no es mala palabra por lo menos hasta hoy) instalándoles dudas sobre si serán varón o mujer cuando sean grandes.


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Crueldad del lavado de cerebro a niños por el Stalinismo de género


Los niños varones que se pueden hacer problema con su pene son 1 cada 20 mil y las niñas mujeres que se pueden hacer problema con su vulva son 1 cada 33 mil o sea el 0,005% y el 0,003% respectivamente. Estos conflictos de identidad, además del hecho de ser pasajeros y disiparse con la pubertad, los rarísimos casos deberían tratarse con discreción entre la escuela, profesionales de la salud y los padres y seguramente se encontrará un modus vivendi satisfactorio para el niño. Sin embargo los ideologos de género imponen una intentisísima campaña de propaganda intimidatoria dirigida a padres y niños poniendo en duda la biología y el esencial dimorfismo sexual humano para la continuación de la especie, instalando la "construcción social" de la sexualidad para imponer una forzada naturalización de la ambigüedad sexual y la homosexualidad y el sexo desvinculado de sus fines. Si un niño transgénero supuestamente "lo pasa mal" si le dicen que lo normal es tener pene o vulva según el caso imagínense la angustia de un niño o niña normal al que lo adoctrinan tempranamente sobre el uso de vulvas y penes y de la problemática de la homosexualidad y que además debera poner sus caracteres de género en "stand by" esperando a la adolescencia para saber si se enamorará de alguien de su sexo opuesto o del propio y si será varón o mujer. Una ideología sádica pretende amargar a los niños. Hay que impedirlo.

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